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La Virgen hizo en Zaragoza una promesa que selló el destino espiritual de España: mientras el pilar permaneciera en pie, no faltarían verdaderos discípulos de su Hijo en esa tierra. Este pilar se convirtió en el símbolo de la firmeza de la fe hispana. Al igual que el antiguo Israel fue escogido en el Antiguo Testamento para dar al Mesías al mundo, España asume el relevo en el Nuevo Testamento para ser el principal instrumento de propagación de la doctrina de Cristo, convirtiéndose en un bastión inexpugnable de la Fe católica contra todo tipo de invasiones y herejías.
Tras ocho siglos de Reconquista, el 12 de octubre de 1492, fiesta de la Virgen del Pilar, las naves españolas llegaron a América. En poco más de dos siglos la culminación de la misión asignada en Zaragoza se materializó llegando el Evangelio a la Micronesia del Pacífico. La obra de España se logró pese a los numerosos envites de la serpiente que no ha cesado nunca de obstaculizar la misión encomendada, habiendo regado con sangre de miles de mártires la defensa del nombre de María Santísima, es decir, del honor de la Nación.
Todo buen lector recuerda especialmente algunos libros. Éste va a ser uno de ellos: lo regalarás, lo releerás, lo prestarás e incluso lo volverás a comprar si no vuelve a tus manos. Y eso se debe a que hay algo extraordinario en él, semejante a la resolución de un misterio o a la obra maestra de un genio. Así es: Vara de Rey, más allá de un sentimiento patrio noble, más allá de una fe inquebrantable, enlaza historia con profecías y revelaciones para construir un camino hacia la Verdad que será reconocida por todo lector de alma noble.
Los argumentos del autor evidencian cuál es el sino de España: fue escogida por Dios para llevar la fe al mundo. El honor de nuestra patria, incluso su existencia, dependen de servir a nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre. Vivamos nuestra misión de españoles.
15cmx23cm.